Cómo enseñar a un niño a ser portero

Para obtener los mejores resultados de una sesión de entrenamiento de porteros es imprescindible que esté perfectamente planificada. Si además, es una sesión con niños todavía es más importante esta planificación, ya que ayudará a centrar la atención de los pequeños y conseguir el objetivo por el que se realiza.
Normalmente, cuando un grupo de niños empieza a entrenar a fútbol, es difícil encontrar al que quiera jugar en la posición de portero. Todos quieren meter goles, no quieren tirarse por el suelo ni ser el culpable de los goles encajados. Cuando un niño a edades tempranas decide empezar a entrenar como portero, suele ser porque algún familiar muy cercano ha jugado antes en esa posición o porque no tiene especial preocupación por que se metan con él. Aquí adquiere importancia el trabajo psicológico y el entrenamiento de la personalidad del portero de fútbol como ya hemos visto en otras ocasiones.

Para una sesión de entrenamiento de porteros infantiles, hay que tener en cuenta las características de cada edad. No hay que proponer actividades por el hecho de completar una sesión de trabajo, sino que hay que encontrar los ejercicios más adecuados para que los pequeños porteros avancen y progresen en su entrenamiento.
Al entrenar con niños, la satisfacción del niño es fundamental para su aprendizaje por lo que hay que estimular su motivación para que él pueda sentir que es capaz de lograr los objetivos que le pide el entrenador y eso le permita avanzar y mejorar en su preparación como portero.
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